jueves, 22 de mayo de 2008

una raza en extinción

El Cine que Necesito.

(adaptación)
por Gatoperromiau
texto original en http://elcinequenecesito.blogspot.com

He visto harto cine en mi vida. Lo he convertido en una herramienta de evasión, de transportación, y ahora último de aprendizaje y crecimiento personal. Pero para eso tuvo que pasar un tiempo. Cuando era niña me convertía en cada personaje que me parecía atractivo o se asemejara con mi personalidad. Lo adoptaba por un tiempo hasta que veía otro y así podía recrear escenas de memorias. Casi siempre estaba con los que eran villanos o tenían una historia distinta al típico héroe del film. Mis personajes preferidos se acercaban al drama más intimo que estuviera viviendo en esos momentos, con los que me identificaba, pero por sobre todo buscaba aquellos de films que me dejaran con la sensación – creía – que sentiría alguien al fumarse su cigarro o pito un beber un vasito de vino o comer un rico chocolate.

Pero a veces me encontraba con sorpresas y siempre ante el The End me decía... este es el cine que necesito.

Todas las Peliculas de Nuestras Vidas.


Recordé la última vez que leí el libro de Fuguet Las películas de mi vida que relata cómo a través del tiempo las películas han representado, mas allá de cómo pasa el tiempo, cómo va marcando una época o alguna situación especial. Creo que de una u otra forma las personas establecemos algunas referencias para enmarcar nuestros recuerdos. Para algunos es la música. Algunos simplemente lo pasan por alto. Hay personas que no poseen referentes y solo viven. Sin esos “detalles".

Siempre creí que era protagonista de la película que era mi propia vida y salía a las calles y sintonizaba una música que representara la situación que era mi propia banda sonora. El cine retrata estas formas en que te identificas con situaciones, personajes, historias de vidas, utopías, modelos y deseos que uno proyecta para sí. ¿Es por eso que es una empresa tan millonaria? ¿Por vender ilusiones?

Hace poco empecé a dar unos ciclos de cine en la Universidad de Concepción de los Ángeles. Eran ciclos de distintos géneros. Empecé con una bomba: Cine Canabis, con un documental de Ronald Mann Grass, que relata la guerra de USA con la marihuana en el siglo XX y la propaganda de horror y demonización de esta por el stablishment político gringo. Después seguí con la dupla de marihuaneros de los 70', Cheech and Chong. Continué con ciclos de cine bizarro, cine francés y una retrospectiva al cine de Kusturika. En resumen, solo joyas de películas de culto.
Me impactó que al darme vuelta en mi asiento en el auditorio no había más de cinco personas viendo el ciclo. Sin mencionar que estos ciclos son gratis, y así he repetido por todos lados, como publicista recurrí al más prehistórico método de publicitar: meterme en todos los lugares más o menos concurridos para invitar a las personas. Pero sus miradas eran reticentes, y casi sonriendo con un poco de timidez me decían ¡A Ya!

Todo esto me hizo plantearme ciertas teorías por la cual los jóvenes de ahora. Muchos pasa por alto la oportunidad de establecer referentes relacionados con el cine. Escaparse de la realidad - o no escaparse, si no que jugar a que tal personaje soy yo - y soñar e irse con una nueva perspectiva o con eso genial e indescriptible que dejan las películas que han marcado tu vida de una u otra manera. Me sentí sola. Necesitaba entender que todos no sueñan, que cada vez hay menos y que somos una raza en extinción, que la máquina hollywodense a devorado las utopías del cine Europeo u Oriental que están hechas para remover la esencia que sólo el arte puede producir.

¿Cómo quedar indiferente al humor inteligente de Monty Python o la irónica mirada de Kubrick con la película The Bomb protagonizada por un excelente Peter Seller o ese Frankeintain travesti en the Rocky Horror Picture Show o a la mas romántica y un poco freak historia de Harold and Mode donde una linda señora de 80 años y un chico de 16 ambos adictos a ir a funerales de desconocidos se enamoran y la escena en que amanecen en una cama y Harold (el chico) juega con unas burbujas, clara alusión a fumarse un cigarrillo “después de".

Sigo dando estos ciclos.
Espero que por todo el año.
Esperando que de esas cinco personas que casi siempre van salgan con el exquisito sabor de soñar una vez más.

Agosto, 2006

3 comentarios:

goloviarte dijo...

un buen post,muy bien definido y viva el cine,bueno ya que estoy aquí,te invito a participar en mi blog directorio aquiestatublog.blogspot.com
ven y deja tu blog en el libro de visitas,te conocerán mejor
invito a los mejores,pero si lo consideras spam,te pido perdón y borres el comentario,gracias

El dijo...

Hola Ricardo,

Te invitamos a que comentes, publiques y otros en el nuevo medio ciudadano de Valdivia.
El portal "El Fuerte", pronto a salir a la red.

Saludos!

Gatoperromiau dijo...

Que buena ver estas letras de cine en otra casa.